La Responsabilidad de Transmitir un legado

Al principio te sientes completamente atemorizado. Nunca llegas a comprender que hay un largo proceso hasta que te sientes libre, y te das cuenta de que el fin de la partida no es ser la cara de la marca, sino comprender quién eres y ser capaz de ofrecer algo con todo lo que atesoras.

Hay que lograr comprender en profundidad lo que significa la marca. Comprender su legado y entender en qué punto del viaje nos encontramos tanto uno como la marca, y dónde vamos a ser capaces de juntarnos, porque el movimiento se produce en dos direcciones. Hay que acompañarla según vas añadiendo lo que puedas añadir a lo largo del camino.

Yo no estoy aquí para ser ‘el guardián’, sino que tengo que aceptar que tengo que poner toda mi energía, hacerla vivir e ir a su lado, porque la marca y el equipo necesitan que vayas insuflándole aliento, dándole energía y modernizándola, para proyectarla hacia al futuro. Yo solo soy un médium, el que hace aflorar lo que ofrece la tierra. Tenemos la obligación de ser humildes, observar la naturaleza y unir como si fuéramos artistas del puntillismo todos los elementos: la complejidad, la intensidad y la precisión.

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